lunes, 6 de octubre de 2014

La que me hizo llorar...

FOU, EL VAGABUNDO.

Fou, era un hombre totalmente despojado de su dignidad, pero si algo le sobraba, era la esperanza.
Creía  que algo le iba a suceder tarde o temprano, lo cual cambiaría su vida para siempre...bueno, el resto de su vida.
En fin, aún tenía confianza en el destino y la suerte, y yo pregunto... ¿Cuándo la suerte es buena y cuándo es mala?
Cierto día como cualquier otro, un vagabundo caminaba por las calles de la ciudad en busca de una razón que le permita seguir adelante.
Fou creía que este día no sería como los demás, ya que esperaba que algo  se transitara por su camino lleno de obstáculos y sucesos desafortunados.
Para desgracia de Fou, el día no pintaba ser diferente a los demás, salvo un pequeño detalle...al cruzar la calle, se detuvo en medio de la misma al ver que en el suelo, yacía un boleto de lotería que se sorteaba dentro de tres días. Con gran infortunio, al incorporarse sin desviar la vista del boleto, un auto lo invistió sorpresivamente.
Por unos instantes, el vagabundo, quedó semi inconsciente, ya que solo podía oír las voces de las personas que supuestamente conducían el vehículo agresor.
Era un matrimonio que había salido a buscar a su niño al colegio, y como llegaban tarde, habían apresurado el rumbo sin darse cuenta que al doblar la esquina, darían contra la humanidad del pobre Fou.
María Cristina Lamas y Ricardo Andrés López, eran una familia Humilde que tenía un niño que había perdido la vista en un accidente hacia unos años atrás. Sus recursos eran por demás escasos, y aunque hacían lo posible `por juntar dinero para la operación de su hijo, la suerte no estaba de su lado, y el dinero no era suficiente.
La pareja estaba destrozada por el terrible hecho, Y como la culpa los atormentaba, decidieron usar el poco dinero con el que contaban, para internar a Fou y que este se recupere del fatal accidente. La pareja decide no decirle al vagabundo, que habían puesto el poco dinero que poseían, en su recuperación.
Una vez operado Fou, María y Ricardo, lo llevaron a su humilde casa para que este se reponga, dándole lo poco que tenían.
Los días pasaban, y Fou veía con asombro que la pareja y el niño, con el cual se encariñó, vivían con casi nada, y que encima lo compartían con él. Esto lo conmovió mucho, y decidió darles una mano, puesto que al trascurrir ya el tercer día de lo ocurrido, se sorteo el boleto que poseía Fou, y este resulto el ganador. Ahora el vagabundo, poseía una gran suma de dinero, y como se había encariñado con el niño y sus padres, decide darles la mayor parte del dinero, quedándose él con apenas lo poco para comer,  y se marcha sin avisar.
Una semana después, Fou se entera que estaban operando a Lucas, el niño ciego del cual tanto se había encariñado, y decide ir a verlo al Sanatorio. Con gran desilusión, se encuentra con la desgracia que, por ser un vagabundo, no lo dejan entrar, y se marcha triste y deprimido.

Desolado, el vagabundo, camina por las calles de la ciudad, y nota que en el medio de una calle como cualquier otra, yace un pequeño papel que le llama poderosamente la atención. Fou, se dirige hacia él, se inclina para alzarlo y se da cuenta que no es sino, otro boleto de lotería...se incorpora, esta a punto de darse la vuelta y...la rueda del destino se cierra.                                    Fin

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